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Agricultura
¿Quién hubiera pensado que en Alaska se podía cultivar, que de sus gélidas tierras podría brotar algún fruto? En efecto, de todos los estados que conforman la Unión, Alaska no es precisamente el estado más próspero en lo que a agricultura se refiere, pero aún así puede sentirse orgullosa de su producción local.
Todo empezó hace más de 100 años cuando la Secretaría de Agricultura de Estados Unidos encomendó al agente Charles Georgesson una misión que muchos consideraron imposible: ver si era posible cultivar en ese gran y frío territorio llamado Alaska y averiguar cuáles animales de granja podían adaptarse a las bajas temperaturas.
Luego de un inicio algo aparatoso y difícil, Georgesson logró comprobar que en efecto, algunos cultivos, unos de mejor manera que otros, podían sobrevivir bajo las frías temperaturas. A partir de ese hallazgo, seis estaciones más de experimentación agrícola (la primera fue abierta en Sitka) fueron abiertas en distintos puntos del territorio, tres de las cuales todavía se encuentran en funcionamiento.
En la actualidad, muchos horticultores y criadores de animales siguen llevando a cabo los mismos métodos de experimentación, gracias a lo cual Alaska puede presumir de tener sus propias especies de papa, fresa, maíz, pepino, repollo y hasta sandía.
Aún así, en Alaska sólo se llega a cultivar localmente el 10% de lo que se consume, por lo que el resto tiene que ser trasladado desde los otros estados.
Fotos: Istockphotos.com
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