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Auroras Boreales
Si viajas a Alaska, uno de los espectáculos más emocionantes que quizás tengas la oportunidad de presenciar es el fenómeno de las auroras boreales.
Desde comienzos de la primavera a fines del otoño, el cielo de esta parte del mundo se ilumina en un festival de colores que deja sin aliento al más plantado. En la Antigüedad, los nativos de esta tierra atribuían a estas luces significados místicos: pensaban que eran luces que las almas viejas encendían para guiar a los recién fallecidos en su tránsito hacia el otro mundo o que eran batallas que libraban entre sí los dioses.
Hoy en día, las causas de las auroras boreales están más que identificadas, pero ésto no les resta un ápice de encanto. Las auroras polares (boreales en el polo norte, australes en el sur) son el resultado de la interacción de una radiación proveniente del Sol que es conocida bajo el nombre de “viento solar”, con las moléculas que forman parte de la parte más alta de la atmósfera terrestre.
Cuando las partículas del viento solar (que tardan de dos a cuatro días en llegar a la tierra) inciden sobra la magnetósfera a una velocidad de 400 km/h, desplazan electrones y protones y generan ondas de choque. Es este desplazamiento lo que produce las auroras boreales.
Fotos: Istockphotos.com
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