Estuvieron semanas sin poder subir al Chevy porque el olor era inhumano, pero Adam se divirtió como un chico. No menos graciosa fue la imagen del duo el día en que decidieron hacerse orinar por un zorrino para ver si era cierto que la salsa de tomate combatía el olor.
Algo es seguro: lo que la dupla nunca sospechó, y menos que menos en el 2002, fue que las cinco semanas que pasaron filmando tres capítulos de la serie, que terminarían en la pantalla de Discovery Channel, estaban en realidad dando a luz a una serie tan popular como “Cazadores de mitos”.
¿Puede convertirse el microondas en una bomba al colocar en su interior utensilios de metal?, ¿Puede un pan de sésamo promover un resultado positivo en un test de drogas?, ¿Resisten los implantes de siliconas las profundidades y las alturas?
Las preguntas se multiplican tanto como las variantes para comprobar si la creencia es admisible o pura ficción. Ahora, si el experimento involucra riesgo, es momento de llamar a escena a Buster. El muñeco articulado y dotado de sensores recoge datos de las colisiones a las que se enfrenta y permite que el equipo técnico del programa evalúe los posibles daños que se habrían sufrido de haber habido seres humanos en esa situación.
Por ejemplo, al caer de un avión y pretender usar el bote de emergencia como paracaidas. O al caer 8 pisos con un ascensor para ver si con un salto en el último momento, una persona pueda salvar su vida.
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