Close
Close
Cazadores de Mitos
El Programa
Rompecabezas
Conoce a los anfitriones
Entrevista - Temporada 5
Rompecabezas
Somos mucho más que dos
El Laboratorio
Mitos Famosos
Los Mitos Urbanos
Especial Tiburones
Diviérterte con algunos experimentos caseros
Reportaje
Juega: Mitos al descubierto
¿Has bostezado?
¿Verdadero o falso?
Section 17
Section 18
Section 19
Section 20
Especial Tiburones
Ayudados por el personal del Centro Biológico Bimini trataron de ver cuánto peso puede arrastrar un tiburón, para descubrir que la respuesta es la que ambos habían pensado de antemano: su propio peso.

El segundo mito que propulsa el filme es aquel que dice que si uno se ve amenazado por un tiburón, lo hará retroceder si le pega en la naríz, los ojos o las agallas.

Este mito les costó varios preparativos y croquis de los que les gusta dibujar. Lo cierto es que por temor a calcular mal el golpe y hacerles daño prefirieron que entrara en acción su muñeco favorito: Buster. Esta vez al maniquí lo vistieron con ropa de buzo rellena de pescado crudo y oloroso a manera de carnada para que se acerquen los tiburones. Pero primero tuvieron que diseñar un sistema por el cual, ante su comando, Buster lanzara un golpe hacia la naríz del susodicho con su brazo de aluminio estrenado para la ocasión.

Buster buceando

Por “problemas técnicos” Buster volvió con una mano menos y obligó a a Jamie a ponerse el traje de buzo y a pegarles él en persona a los tiburones. El resultado: puede ser que esos golpecitos los distraigan, pero no se puede predecir que le vayan a salvar la vida a una persona.

Para el final se dejaron la carga explosiva. Adam armó un prototipo de cabeza de tiburón en telgopor, y le insertaron el tanque de oxígeno.

El autor del libro Jaws en que se basó Spielberg para su película, Peter Benchley, hizo morir al tiburón arponeado por Quint, y dicen que siempre le pareció poco plausible la versión del tanque explosivo que ideó el director. Para eso están los cazadores de mitos, verdad? Lo que descubrieron fue que los tanques de oxígeno que usan los buzos son como bombas, cada cilindro tiene suficiente aire como para llenar una cabina telefónica y ese aire está guardado a una presión enorme. Pero también descubrieron que los tanques son muy seguros y que no van a explotar al menos que uno les haga algo muy radical. Con ayuda de Frank Dolie Jr., del FBI, Adam y Jamie hicieron volar espectacularmente el tanque por los aires en una base naval en desuso. ¿El veredicto? Es posible. Y, al parecer, muy entretenido de corroborar.

Página 1 | 2