Los Niños de Guernica y sus Países Adoptivos
Como consecuencia de la guerra civil, entre los años 1937 y 1938, más de 35.000 niños españoles fueron evacuados a países como la Unión Soviética y México. Otros países europeos también acogieron a los refugiados, entre los que figuran Francia (22.000) y Bélgica (más de 3.000). Muchos de ellos nunca volvieron a España, pero sus testimonios nos permiten hoy reconstruir parte de la historia de una generación, que sufrió los horrores de la guerra y el desarraigo.
México
El gobierno republicano desplazado a Valencia organizó evacuaciones infantiles hacia México en esa época presidido por Lázaro Cárdenas. Fueron enviados casi 500 niños a la ciudad de Morelia en Michoacán, que se alojaron en una escuela recién equipada, en un edificio de la iglesia. La sociedad moreliana resultó ser un contexto extremadamente conservador para acoger a estos niños que provenían mayormente de familias republicanas, dando lugar a muchos conflictos que fueron aprovechados por la prensa conservadora, en una campaña contra la política cardenista hacia los refugiados españoles. Ya en la década del sesenta, los niños de Morelia habían establecido profundas raíces sociales y familiares en México por lo que muchos no volvieron a España.
Amparo Batanero: En 1937, tenía 5 años cuando tomó el tren para irse a México junto a sus hermanos. Sus recuerdos de los primeros años no son muchos, pero recibía cartas de su madre diciéndole que pronto se reunirían. Como una deuda pendiente, visitó España para conocer a sus padres y a la hermana menor que había quedado allí y en 1974, por gusto y agradecimiento, adquirió la nacionalidad mexicana.
Unión Soviética
Apoyó al gobierno republicano desde que comenzó la guerra civil y acogió a más de 3.000 niños evacuados que fueron recibidos como héroes. Se preocuparon en formarlos al más alto nivel en las distintas disciplinas para que, al regresar a España, pudieran ocupar buenas posiciones profesionales. Pero al finalizar la Segunda Guerra Mundial, España y la Unión Soviética no mantenían relaciones diplomáticas y los niños no tuvieron otra alternativa que quedarse. Muchos de los que lograron volver en la década del cincuenta no consiguieron adaptarse y sus títulos académicos no fueron reconocidos por las autoridades españolas.
Juanita Prieto: En junio de 1937, con 12 años dejó en la a su familia para refugiarse en la Unión Soviética. Durante muchos años vivió con la ilusión de volver a España a pesar de que nunca había tenido noticias de su familia. En la década del ‘90, con la Unión Soviética devastada y sin ningún patrimonio, se trasladó con los suyos a su tierra natal donde, a pesar de reencontrarse con su infancia, se siente tratada como extranjera.
Gran Bretaña
En un principio se negaron a acoger a los niños refugiados por temor a que se interpretara como un apoyo a los republicanos, pero el bombardeo de Guernica provocó una reacción tan grande en la opinión pública británica, que forzó a cambiar la postura del gobierno. Finalmente aceptó a 4.000 niños sin ninguna contribución material por lo que los voluntarios de organizaciones civiles fueron los que se ocuparon de su cuidado en un inmenso campamento al aire libre, en el sur de Inglaterra. Una vez finalizada la guerra civil, gran parte de estos niños volvieron a España.
Begonia Ballesteros: Sus recuerdos de la guerra se remiten a las sirenas que antecedían los bombardeos y la destrucción. Vivía en Bilbao y fue evacuada en 1937 a Gran Bretaña con su hermana. En 1940, cuando Franco pide que se devuelva a los niños refugiados, volvió a su país sin poder reunirse con sus padres, en un entorno de persecución y hambre.