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Crecimiento y más crecimiento

Desde sus humildes orígenes como pequeños asentamientos y puestos comerciales, Londres, París y Nueva York crecieron inexorablemente hasta convertirse en centros del comercio mundial y bastiones de influencia política y cultural. A pesar de las guerras, revoluciones o cualquier otro tipo de catástrofe, su desarrollo no se detuvo.

Londres – una ciudad en auge, a pesar de la Gran Plaga y el Gran Fuego

La turbulenta historia de Londres incluye numerosos desastres que la ciudad luchó por sobrevivir. En el siglo XVI se formaron las primeras grandes compañías comerciales y se establecieron los primeros intercambios de mercancías, lo que contribuyó de manera significativa al rápido crecimiento económico de la ciudad. Pero, entre 1664-65 Londres fue desvastada por la Gran Plaga que se cobró más de 70.000 vidas.

En septiembre del año siguiente, un terrible incendio destruyó gran parte de la ciudad antigua, alrededor de 13.000 casas y 89 iglesias fueron devoradas por las llamas. Los trabajos de reconstrucción se basaron principalmente en diseños firmados por Sir Christopher Wren y la ciudad fue extendida hacia el oeste, en las áreas de Kensington y Chelsea. Se construyeron varias plazas públicas en los años siguientes, incluyendo las plazas de Grosvenor, Berkeley y Hanover, que fueron situadas en los nuevos suburbios del oeste. Se mejoraron los suministros de agua corriente, se construyeron sistemas de aguas residuales y las barrosas calles fueron pavimentadas con adoquines.

Entre 1675 y 1711 Wren completó su obra maestra, la Catedral de San Pablo, coronada con una cúpula de 110 metros de altura. Hacia fines del siglo XVII se edificó el Soho, una grilla de calles de ángulos rectos alrededor de la Plaza Soho, así como el nuevo barrio de Westminster.

Paris - Sangre y Revolución

París también tuvo que sobrevivir varias catástrofes antes de convertirse en una metrópolis internacional. La ciudad estuvo en manos inglesas entre 1420 y 1436, durante la Guerra de los Cien Años. Durante las guerras de religión, que comenzaron en 1562 luego de la Masacre de Vassy, París continuó siendo un bastión del catolicismo.

El día de San Bartolomé, el 14 de agosto de 1572, miles de protestantes franceses fueron asesinados en París y en las áreas suburbanas. Pero también ocurrieron desarrollos positivos: Luis XIV, quien reinaba desde 1643, introdujo una serie de medidas modernizadoras que incluían un mejor suministro de agua y un número de hospitales públicos. También ordenó el traslado de los viejos muros de la ciudad y la construcción de los grandes bulevares en su lugar.

En 1789 la Revolución Francesa comenzó con la toma de la Bastilla. El pueblo parisino limpió el camino hacia la abolición de la monarquía y la introducción de la primera república francesa. Entre 1841 y 1845 se erigieron 39 kilómetros de nuevas defensas fortificadas, con 94 bastiones y 16 fuertes, lo que convirtió a París en la mayor ciudad fortificada del mundo.

La ciudad de Nueva York – un símbolo de crecimiento y prosperidad

Nueva York experimentó también el horror y la confusión de varias guerras y conflictos armados. La ciudad jugó un importante rol durante la lucha por la independencia americana y durante un corto período fue el cuartel general de George Washington.

Desde la Batalla de Long Island en 1776 hasta el final de la Guerra de la Independencia en 1783, Nueva York estuvo ocupada por tropas inglesas y realistas. La ciudad fue gravemente dañada por dos grandes incendios en 1776 y 1778. Pero en los años siguientes disfrutó de un floreciente comercio de exportación.

Debido a su ubicación favorable en la costa atlántica y en el Canal de Erie (finalizado en 1825) la ciudad pudo desarrollarse con rapidez. Esperanzados inmigrantes llegaban de todo el mundo y la población creció rápidamente a alrededor de 100.000 habitantes. A principios del siglo XIX Nueva York era no sólo la ciudad más grande de Estados Unidos, sino también un símbolo de crecimiento y prosperidad, a pesar de que, irónicamente, uno de cada siete neoyorquinos vivía en la pobreza. La ciudad crecía rápidamente, siguiendo el trazado establecido en el Plan Randel, que construyó una grilla de calles, la mayoría de ellas denominadas por números en lugar de nombres.

En 1858 se redibujó el Central Park y en 1883 se inauguró el Puente de Brooklyn, que conecta Brooklyn con la isla de Manhattan. Con 1052 metros de longitud, fue en su momento el puente suspendido más largo del mundo, y el primero en ser construido enteramente en acero. En 1898, los distritos de Bronx, Brooklyn, Manhattan, Queens y Richmond (Staten Island) fueron incorporados a un único distrito administrativo conocido como Gran Nueva York.

Fotos: DCI