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Los entomólogos han sido utilizados en varias ocasiones en investigaciones de asesinatos, de manera más notable en el caso del asesinato de Lydney en 1961, en Gloucestershire, Inglaterra. La víctima había sido hallada durante los meses del verano en avanzado estado de descomposición y llena de gusanos.
El profesor Keith Simpson, el científico pionero asignado a la investigación, comprendió que las moscas sólo dejaban huevos en la carne muerta cuando ésta estaba a cierta temperatura. Luego de fijarse en qué estado del ciclo de vida se encontraban los gusanos, Simpson determinó con éxito el tiempo de muerte. Se encontró un sospechoso principal; los cargos por asesinato y el encarcelamiento se efectuaron poco después.
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