 |
| Una escena del crimen segura. |
En el instante en el que llega la policía a la escena del crimen, se llevan a cabo de manera rigurosa y estricta una serie de procedimientos. La razón de esto es simple: puede que los lugares de los crímenes luzcan desolados, pero de hecho están llenos de evidencia que conectan a un delicuente con un crimen. Es vital que las claves no sean alteradas, contaminadas o destruidas; el fracaso en la implementación de estas prácticas puede poner en riesgo el caso entero.
La primera acción es valorar la extensión del lugar y aislar el área con un cordón, bien sea un solo cuarto o una calle completa. Toda la evidencia debe ser preservada tal y como fue encontrada. También es crucial que el número de personas que irrumpen en el escenario del crimen se limiten al mínimo posible (sí, incluso el de los detectives) ya que toda persona que entra puede introducir material que confunda. Para hacer concesiones en esto, los oficiales establecen un registro de todas las personas que entran y salen del escenario del crimen.
Los oficiales luego determinan si el sitio es un escenario primario o secundario del crimen; si fue el lugar donde se llevó a cabo el delito o si es el lugar al que el sospechoso se desplazó una vez cometido el crimen. También tratan de establecer los puntos de entrada y de salida del sospechoso.
|