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Pequeños y parecidos
Durante el segundo mes de la gestación, mientras que finaliza la formación de las vías urinarias, el feto desarrolla un cordón desde el cual se formarán los ovarios o los testículos, de acuerdo al mandato genético de ser varón o nena. Al promediar el tercer mes esta formación está prácticamente concluida, y a lo largo del desarrollo cada cuerpecito se adaptará a la condición sexual que le ha tocado.
El crecimiento es un proceso que involucra factores genéticos, nutricionales y medioambientales, físicos y psicológicos. Desde el nacimiento a la adolescencia se produce según dos patrones diferenciados. Desde el nacimiento hasta alrededor de los 2 años se da un crecimiento rápido, pero en desaceleración. Desde los 2 años hasta el comienzo de la pubertad el crecimiento anual es más lento, constante y regular. Prácticamente no existen diferencias entre niños y niñas si observamos su tamaño y ritmo de crecimiento durante la lactancia y la primera infancia.
De hecho, si miramos las siluetas de varones y mujercitas sin prestar atención a los órganos sexuales, son asombrosamente similares antes de sus desarrollos sexuales. Son más bien los factores culturales los que les confieren las diferencias más marcadas: la ropa, la forma de usar el cabello, las actividades propias de cada género, etc. Es justamente éste, el género, un concepto más amplio y rico que el biológico a la hora de marcar las características más sobresalientes de cada uno.
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