Literalmente Amón significa “el oculto” y, a pesar de que era considerado el creador de todas las cosas, existen pocas historias acerca de él. A pesar de la pérdida de su trasfondo mitológico, llegó a tener una gran importancia. Durante el período del Imperio Medio, creció en Tebas (la moderna Luxor) el centro de culto a Amón, donde fue asociado al dios del sol Rá y comenzó a ser adorado como Amón-Rá. Más tarde fue favorecido por la familia real y, durante la Décimo octava Dinastía, superó en importancia a todos los otros dioses. Durante este tiempo, fue construido para él un magnífico templo en Karnak, que permanece en pie hasta nuestros días.