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Aunque Hatshepsut pudo haber sido simplemente una reina, gobernó como rey. Como faraón de la célebre decimoctava dinastía, se convirtió en una de las más importantes legisladoras femeninas de Egipto, con incluso más poder que las famosas Cleopatra o Nefertiti. Cuando su regencia finalizó, ella y su nombre desaparecieron en la oscuridad…
Su historia es una de las más enigmáticas del Antiguo Egipto. Hatshepsut le robó el trono a su hijastro vestida como un hombre (luciendo una falsa barba propia de los reyes y haciéndose llamar “faraón” en lugar de reina). Su poder e influencia alcanzó todos los lugares de Egipto hasta que se desvaneció. Hatshepsut no sólo murió rodeada de misterio sino que alguien sistemáticamente borró todo rastro de su existencia: su nombre desapareció de los registros históricos y sus monumentos fueron derribados. Ni tan siquiera su cuerpo fue hallado.
Durante años, el Dr. Zahi Hawass, Secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto, ha tratado de esclarecer este misterio. Sumergiéndose en las criptas subterráneas y en las cámaras funerarias que se localizan bajo el suelo de Egipto, este prominente arqueólogo investiga cuatro misteriosas momias que podrían corresponderse con los restos de la reina faraón desaparecida. Para ello, cuenta con un impresionante abanico de herramientas tecnológicas. Un equipo internacional se encargará de dirigir varios análisis forenses que permitirán, gracias a la utilización de escáneres de alcance corto, generar imágenes detalladas en 3D de las momias. Además, y por primera vez, este mismo equipo realizará innovadoras pruebas de ADN ancestral para estudiar a la familia real egipcia. El siglo XXI podrá analizar el ADN de los faraones. Gracias a ello, quizás consigamos algunas respuestas al caso de la reina desaparecida. Lo que el Dr. Hawass y su equipo esperan encontrar, pasará probablemente a los anales de la historia.
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