La tijera es un utensilio tan común en nuestros días que pocas veces nos hemos detenido a pensar en su historia. Las primeras tijeras probablemente hayan sido inventadas en Egipto aproximadamente 1.500 años antes de Cristo. En aquel entonces eran dos simples hojas unidas en una punta, sin apenas articulación. Este primitivo modelo de tijera podría haber tenido la forma de la letra "C" y haber servido para cortar pieles. No sería hasta la época romana que se perfeccionarían las tijeras de hojas cruzadas, tal y como las conocemos hoy en día.
Las tijeras más antiguas eran de hierro o de bronce. Las primeras de acero fueron producidas en 1761 por un inglés llamado Robert Hinchliffe.
En la actualidad el proceso de fabricación de las tijeras es mecánico: barras de acero incandescente se transforman en hojas sin terminar, que son ubicadas bajo martillos que les dan forma. Posteriormente se recortan las rebabas y se endurecen las hojas por calentamiento y templado.
La efectividad de las tijeras se debe más a la "maña" que a la fuerza. Una tijera es una doble palanca. Por eso, cuanto más lejos estén las manijas, mucho mejor.
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