Víctor Castro Santillán, un joven estudiante de Psicología de la UNAM, quien cursaba un semestre de intercambio en la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), fue salvajemente asesinado en las inmediaciones de la Ciudad Universitaria de Monterrey, el 20 de abril de 2010.

Con severas contusiones, el cuerpo de Víctor fue hallado por la policía frente a las instalaciones de la compañía ferroviaria Kansas City Southern, ubicada muy cerca de la Ciudad Universitaria y de la zona residencial en donde vivía.

Las primeras hipótesis señalaban al crimen organizado, aunque también se intentó vincular el asesinato con un robo del que había sido víctima varias semanas atrás y en el que le habían sustraído sus documentos y teléfono celular. También se dudó de una joven francesa con la cual mantenía una estrecha relación.

Las investigaciones llevadas a cabo determinaron la existencia de varias llamadas telefónicas que identificaron al posible autor intelectual del homicidio: Marcelo Laguarda Dávila, detenido el 14 de septiembre y posteriormente condenado a 42 años de prisión.

El homicida había pactado con una célula del crimen organizado el pago de seis mil pesos para que asesinara a Castro Santillán, siempre de acuerdo a una confesión declaratoria, aunque sus abogados defensores manifestaron que lo había hecho bajo presión y torturas.

El móvil del crimen fueron los celos y la envidia. Laguarda había conocido a una francesa llamada Justine Plessard durante una estancia en España a mediados de 2009. Se enamoró de ella y la convenció para realizar un intercambio académico en la UANL. De regreso en Monterrey comenzaron una relación sentimental que fue interrumpida en febrero de 2010.

Un mes antes Víctor ya había conocido a Justine y había entablado una amistad con la joven. Debido a que Víctor hablaba varios idiomas, francés entre ellos, se entendió muy pronto con ella hasta el punto de planear continuar sus estudios académicos en Francia. Marcelo, por su parte, quería hacer “desaparecer” a Víctor por haberle “quitado al amor de su vida”.

Marcelo Laguarda, estudiante universitario, de 24 años, originario de Ramos Arizpe, Coahuila, es hijo del empresario hotelero y político Alfonso Laguarda, ex tesorero municipal de esa urbe industrial.

Víctor Castro Santillán, por su parte, era alumno de excelencia en la UNAM y campeón internacional de guitarra clásica. Dominaba tres idiomas y corría maratones. Víctor era hijo único de Sofía Santillán y Víctor Castro, psicólogos de profesión que le trasmitieron su vocación.