El monumento Stonehenge de Inglaterra fue construido en algún momento entre los años 2.500 y 2.000 a.C. Si bien su función original es desconocida, los arqueólogos especulan con la posibilidad de que pueda haber sido utilizado como un observatorio o un lugar religioso sagrado. Evidencias recientes sugieren que Stonehenge pudo incluso haber sido usado como cementerio durante sus primeros años. En la actualidad, cientos de visitantes acuden al lugar anualmente para ver salir el sol sobre las piedras y celebrar el solsticio verano.