Un poco de Historia

“En el deseo rendir un especial homenaje a la tradición hispana, y teniendo en cuenta el hecho de que cinco de nuestros vecinos centroamericanos celebran su independencia el día 15 de setiembre y la república de México el 16, el Congreso, por resolución conjunta (de sus cámaras) 1299, pide al Presidente que emita anualmente una proclama designando la semana que incluye el 15 y 16 de setiembre como la Semana de la Herencia Hispana”.

Con ese pedido en mano, en 1968 el presidente Lyndon B. Johnson proclamó por primera vez la Semana de la Herencia Hispana en Estados Unidos. Fue un hito: la primera vez que este país reconocía de forma estable el aporte de las personas de origen hispano a su cultura y a su Historia.

Esta celebración se convirtió en tradición, y cada año, personas de la comunidad hispana recibían homenajes en estas fechas. El evento de siete días duró unos 20 años, pero su importancia creció, de la mano de un minoría pujante y emprendedora que instalaba negocios, empresas, que lanzaba proyectos y se integraba cada vez más a la vida política, cultural, deportiva e incluso militar de Estados Unidos. Formando parte de legislaturas, de centros de estudio, de equipos deportivos y, cada vez más, de la Fuerzas Armadas, para defender a un país que veían, sin la menor duda, como propio.

Y así la Semana de la Herencia Hispana se convirtió en 1988, bajo el mandato del presidente Ronald Reagan, en el Mes de la Herencia Hispana. En agosto de ese año, el Congreso convirtió en ley el pedido de proclamación del Mes de la Herencia Hispana a cada presidente que ocupara desde entonces la Casa Blanca. Así, según el archivo de la Librería del Congreso, tocó al presidente republicano George H. W. Bush, padre del presidente George W. Bush, la primera proclamación del Mes de la Herencia Hispana en 1989.

Es una celebración extendida para una comunidad cada vez más importante, a la cual desde entonces los presidentes Bill Clinton, George W. Bush y actualmente el presidente Barack Obama, han decidido honrar.

Un mes de festejos que incluyen eventos de carácter político, pero también otros que apelan más a la tradición de festividades propias de los países en los cuales los hispanos tienen sus raíces. De este modo, ferias culturales, gastronómicas, y algunos eventos con bailes y carnavales, tienen lugar en el país, y principalmente en los estados y ciudades donde la población hispana tiene más peso numérico, como Florida, California o Illinois.
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