Una ilusión que termina en pesadilla En este momento, una mujer está siendo detenida por tráfico de drogas en algún lugar de América Latina. Ser parte de este negocio las lleva a enfrentar situaciones que ponen en riesgo su libertad y su vida.

Por: Carolina Salazar
Cada día, muchas mujeres en Latinoamérica repiten la misma historia de la película María, Llena Eres de Gracia, en la que una joven usa su cuerpo para transportar droga. Sin embargo, para muchas de estas mujeres, su historia personal no tiene el mismo final feliz de María, la protagonista de la película.

La mala suerte, el destino o las mismas autoridades hacen que la ilusión de muchas “mulas” –personas contratadas para transportar estupefacientes- termine acompañada de lágrimas, experiencias amargas, una celda en una cárcel extranjera y en algunas ocasiones, una muerte terrible.

Justo en este momento, una mujer está siendo detenida por tráfico de drogas en algún lugar de América Latina. Según el registro del Servicio Penitenciario Federal Argentino, cientos de personas, incluyendo más de 400 mujeres extranjeras, están actualmente presas en cárceles del país acusadas de tráfico de droga.

De acuerdo a BBC Mundo, en Brasil, el número de mujeres extranjeras encarceladas por intentar transportar drogas hacia otros países ha aumentado un 253% en los últimos tres años. La mayoría de ellas son capturadas en el aeropuerto internacional de Sao Paulo y luego son llevadas a una cárcel de la ciudad, donde ya suman más de 400.

¿Por qué lo hacen? Los deseos de salir de una mala situación económica, saldar una deuda, reunir un capital para montar un negocio, el amor por un hombre, o simplemente la ambición, han llevado a algunas mujeres traficantes a vivir situaciones extremas.

‘Beatriz’, una mujer colombiana de 45 años, viuda y madre de seis hijas, emprendió una aventura que por poco le cuesta la vida. ‘Beatriz’ relató para la revista Semana como fue contratada para transportar dos kilos de heroína a los Estados Unidos. Ella debió ingerir vía oral 37 bolsas de plástico repletas de esta droga, que representaban 140.000 dólares, su precio en el mercado norteamericano.

Segundos antes de abordar un vuelo en el aeropuerto internacional de Eldorado de Bogotá fue detenida por los agentes de seguridad del DAS. "… Dos mujeres policías me detuvieron. Me llevaron a una sala y me interrogaron. Al principio fui cortante y directa en las respuestas. Pero de pronto sentí ganas de vomitar y no me pude controlar. Frente a los detectives expulsé cuatro cápsulas. Luego me desmayé y cuando recobré la conciencia estaba acostada en una cama de un hospital.” Así contó ‘Beatriz’ su triste historia, la cual la llevará a prisión por lo menos 15 años.

Otra historia de tráfico de estupefacientes la protagoniza la mexicana María Alejandra López Madrid, llamada la “Reina de la Efedrina” e involucrada en un sonado caso de introducción a gran escala de esta sustancia a territorio argentino. Según la Agencia Federal de Noticias de Argentina, la mexicana está sindicada como jefa del cártel de Sinaloa en México, una de las organizaciones narcotraficantes más grandes del mundo.

Detenida en Paraguay y extraditada a Argentina, Lopez Madrid paga una condena de cinco años en una prisión federal de este país. Desde allí, ella relatará para la nueva producción de Discovery “Mujeres Traficantes” cómo es su vida cotidiana en la cárcel, la conflictiva convivencia con sus compañeras de pabellón y la relación con sus seres queridos en el exterior.

El estigma de ser juzgada por tráfico de drogas también acompaña a la actriz colombiana Angie Sanclemente, que paga una condena de seis años y ocho meses en una prisión en Argentina. De acuerdo a información de BBC Mundo, Sanclemente fue detenida desde mayo de 2010 por ser el nexo internacional de una banda de narcotraficantes en Argentina, que buscaba enviar cargamentos a Europa a través de México. No fue sentenciada por mula sino por ser autora intelectual y se le reconoce como “la narcomodelo”.

"En realidad es complicado llevar ese sobre nombre de 'narcomodelo'", le dice Sanclemente a BBC Mundo, en una entrevista concedida en el penal. "Es un estigma que queda", agrega. “Yo estaba en un mundo muy superficial y es como que me hicieron despertar. Esto es como un renacer para mí… Yo les diría a otras mujeres que se fijen bien en las compañías que tienen, porque la cárcel es terrible", puntualizó.

Sanclemente lleva su sentencia en un espacio reducido, apartada del resto de la población penal, porque cuando ingresó a la penitenciaría fue agredida físicamente y hasta intentaron sobornarla por su notoriedad. Desde su celda, ella cocina su propia comida vegetariana, escribe un libro y mira telenovelas con otras internas.

El cuadro que pinta el Reporte Mundial de Drogas 2012 es desalentador: cada día la geografía del consumo y el tráfico de estupefacientes se expande y los narcos no sólo se adaptan a la ofensiva de las autoridades sino que abren nuevos mercados para drogas tradicionales como la cocaína y la heroína e inventan drogas nuevas que ofrecen novedosos placeres.

Mientras la lucha contra el narcotráfico no arroje mejores resultados y las mujeres continúen usando sus cuerpos e inteligencia en este rentable negocio, el drama de muchas de ellas seguirá llenando las cárceles de América Latina, convirtiendo sus ilusiones en la peor de las pesadillas.