¿Qué tienen en común los naufragios del Costa Concordia y el Titanic?

Con casi un siglo exacto de distancia en el tiempo, dos gigantes de los mares encontraron un trágico final en sendos accidentes que presentaron tanto similitudes como diferencias. “Costa Concordia” vs “Titanic”. ¿Por qué uno nos recuerda al otro?

El final de dos barcos emblemáticos

El pasado 13 de enero el crucero “Costa Concordia” naufragó frente a la isla italiana de Giglio con más de 4.000 personas a bordo (unos 3.200 pasajeros y alrededor de 1.000 tripulantes). A pesar de contar con modernos equipos de seguridad, 25 personas perdieron la vida y 11 continúan desaparecidas.

Casi un siglo antes, en 1912, otro gigante de los mares sufría un trágico final en el que hasta ahora se considera el peor accidente de la historia de la navegación civil. El “Titanic”, el crucero más famoso que jamás ha surcado los mares, se llevó consigo más de 1.500 vidas, convirtiéndose en una leyenda.

Ambos eran cruceros de lujo que transportaban a miles de personas con todo tipo de comodidades.

Construido en Italia, el “Costa Concordia” tiene cinco naves hermanas. Fue terminado en el 2005 y entró en servicio en el 2006. Pertenecía a Costa Crociere, una subsidiaria de Carnival Corporation considerada una de las mayores compañías de cruceros del mundo.

Por su parte, el “RMS Titanic” fue construido en 1911 en Belfast, Irlanda del Norte, en unos astilleros que se han convertido en un lugar turístico obligatorio para quienes visitan esa ciudad. Entró en servicio en 1912 y su compañía matriz era la White Star Line.

Obviamente, el “Costa Concordia” contaba con sistemas de telecomunicación y navegación de última generación, tal y como ocurría con el “Titanic” en su época. El primero era un navío informatizado, mientras que el segundo dependía del telégrafo para comunicarse con tierra. Ambos representaban lo más innovador de su tiempo.

Los dos barcos compartieron un trágico destino: se hundieron en accidentes en el que se perdieron muchas vidas. Y a grandes rasgos, la causa del hundimiento fue la misma: una fisura en el casco del lado de estribor, que permitió una excesiva entrada de agua.

Las diferencias

Evidentemente, las circunstancias de cada accidente y sus consecuencias difieren considerablemente.

El “Costa Concordia” se hundió el 13 de enero de 2012 tras chocar frente a la costa con unas rocas. Realizaba un sencillo crucero por las calmadas aguas del Mediterráneo. El “Titanic”, sin embargo, había emprendido su viaja inaugural hacía una travesía transatlántica entre Southampton y Nueva York. Se hundió el 15 de abril de 1912 tras chocar contra un iceberg en las frías y peligrosas aguas del Ártico.

Según las versiones recogidas por los medios de comunicación, la fisura del barco italiano alcanzaba entre 50 y 70 metros. La cifra podrá ser confirmada cuando la estructura del barco sea retirada de su actual enclave. En el caso del “Titanic”, la estructura se hundió completamente y se partió en dos antes de sumergirse, por lo que el tamaño de la brecha es difícil de establecer con exactitud.

El “Costa Concordia” se encuentra frente a la costa italiana. El “Titanic” permanece hundido en el Ártico, probablemente para siempre.

Aunque los dos chocaron contra objetos contundentes, la situación fue muy distinta para uno y otro barco. En el caso del “Costa Concordia”, se estableció que el accidente se produjo durante una práctica de “saludo” a la isla de Giglio, un honor para un familiar del capitán oriundo del lugar.

El “Titanic”, por el contrario, chocó contra un iceberg que intentó esquivar sin éxito.

Dos capitanes, dos destinos

Los capitanes de los dos barcos se convirtieron en protagonistas del dramático final de ambas naves. Mientras el capitán del “Titanic”, Edward John Smith, es considerado un héroe, Francesco Schettino, capitán del “Costa Concordia”, se convirtió en una de las personas más odiadas de su país.

Una grabación de la guardia costera denunció que Schettino había abandonado el barco antes de finalizar el rescate.
En el caso del “Titanic”, Smith se hundió con su embarcación, siguiendo la tradición marítima que mantiene que el capitán es el último en abandonar un barco que naufraga. Había nacido la leyenda del Titanic.