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¿Quiénes contratan a estos guardias de seguridad?
Hay varias empresas estadounidenses y británicas que tienen contratos con el Departamento de Estado y de Defensa de Estados Unidos; con organizaciones no gubernamentales que están en zonas peligrosas; con embajadas de diferentes países, o con firmas a cargo de la reconstrucción de Irak. Estas empresas norteamericanas o británicas tercerizan el servicio de contratación en países latinoamericanos. Muchas veces, se crean empresas fantasmas en América Latina, que lo único que hacen es reclutar guardias de seguridad para una tarea puntual y después desaparecen. Esto es muy riesgoso porque si ocurre algún accidente en Irak o la persona muere, para la familia es muy difícil reclamar en los propios países, ya que los tribunales de sus países no son competentes porque las empresas matrices están fuera del territorio.
¿Estos guardias de seguridad latinoamericanos reciben algún tipo de entrenamiento especial?
Son entrenados en sus propios países, como en el caso de Honduras y Perú. En varios casos fueron entrenados en bases militares, aunque sin la anuencia del gobierno. Unos 100 chilenos fueron entrenados en Honduras, otros pocos se capacitaron en Estados Unidos y algunos hicieron escalas en países de Oriente Medio, donde recibieron instrucción mínima.
¿Hay cifras sobre la cantidad de agentes de seguridad desplegados en Irak y sobre el número de víctimas?
Actualmente hay unos 50.000 guardias de seguridad privada en Irak de diferentes nacionalidades, que en su conjunto representan la segunda fuerza después del Ejército estadounidense. En cuanto a América Latina, no hay cifras exactas. Se sabe que hay unos 800 chilenos, unos 1.300 peruanos, varias centenas de hondureños y por lo menos 60 colombianos. Supuestamente, más de 1.000 contratistas murieron en Irak desde 2003 y unos 10.000 resultaron heridos. Los latinoamericanos en general han tenido mucha suerte, salvo los peruanos, entre los que figuran varios muertos y heridos.
¿Cómo lidia la ONU con este fenómeno?
Lo primero que hay que decir es que nosotros estamos sacando esto a la luz. Hasta hace muy poco no había transparencia sobre el tema y ahora está bajo las candilejas. Muchos países latinoamericanos están tomando conciencia del problema y, sobre todo, de que no es un problema entre privados, entre un contratista privado y un nacional: tienen a sus nacionales enrolados en una especie de ejército privado. En Chile, están tomando conciencia y la Presidencia hizo una declaración diciendo que iban a tomar medidas para luchar contra estos contratos. En Perú también ratificaron la Convención contra los Mercenarios y el Congreso también tomó algunas medidas. Aún falta tomar medidas masivas para impedir que estas empresas de seguridad se abusen de la situación en países donde el empleo es un bien escaso y es fácil conseguir mercenarios por un sueldo bajo.
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