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José Luis Gómez del Prado es el presidente relator del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la utilización de mercenarios. Desde ese lugar, Gómez del Prado ha investigado lo que ocurre en la guerra de Irak, donde miles de “guardias de seguridad” latinoamericanos y de otros países del mundo integran “la segunda fuerza después del Ejército estadounidense”.
¿Cuándo comienza a cobrar relevancia el contrato de guardias de seguridad latinos para trabajar en zonas de conflicto?
A partir de la guerra de Irak en el año 2003 se vio la necesidad de contratar guardias de seguridad con formación militar y policial, o sea, que no necesitaban mucho tiempo de entrenamiento. Los primeros en llegar a las zonas de conflicto fueron los chilenos, quienes fueron captados a través de un anuncio publicado en el diario El Mercurio en el que se buscaban guardias de seguridad y se ofrecían sueldos apetecibles para la región.
¿Qué tareas suelen realizar estos guardias de seguridad latinoamericanos durante sus estadías en Irak?
No realizan acciones directas en los combates, sino acciones pasivas: protegen edificios, personas o convoyes. De todos modos, en una situación de post-conflicto donde hay insurgentes, estos guardias de seguridad terminan en la primera línea de fuego e, incluso, están más desprotegidos que los militares porque van en coches que no están identificados y los atacan más porque creen que son personal de inteligencia camuflado.
¿Y porqué se busca latinoamericanos?
En realidad, hay tres categorías de guardias de seguridad desplegados en Irak: primero, los norteamericanos, que reciben muy buenos sueldos; segundo, agentes del Tercer Mundo, tanto de América Latina, como de Asia o Europa Oriental, y, en último lugar, los propios iraquíes. Los latinoamericanos son bastante preciados porque ya tienen experiencia en la lucha contra la insurgencia en sus propios países y, además, porque son bastante baratos. Cobran unos 1.000 dólares mensuales. Actualmente hay chilenos, hondureños, colombianos y peruanos desempeñando tareas de seguridad en Irak. Hay que aclarar que este grupo de trabajo ha logrado constatar esta situación en dicho países, aunque sigue investigando en otros países de la región.
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