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| John Surtees y Enzo Ferrari |
El logo del caballo rampante, la distintiva pintura roja, el rugido gutural del motor: Ferrari es el epítome de velocidad, estilo y superioridad. Asentada en Maranello, Italia, esta icónica compañía ha producido por más de 50 años carros que aceleran el pulso.
Enzo Ferrari, el padre fundador de la marca de carros deportivos más famosa del mundo, nació en 1898. Empezó su carrera en 1919 como conductor de carreras para Alfa Romeo, antes de trasladarse a los talleres de la Alfa, donde durante las siguientes dos décadas se concentró en cuestiones de diseño e ingeniería.
En 1947, el primer carro de Ferrari, el 125s, se alineó en la parrilla de salida y al mes de haberse presentado ya había logrado engancharse a la victoria. Estas bestias V12 se aseguraron una feroz reputación en las carreras, con una retahíla de campeonatos ganados antes de que se desarrollara la producción del automóvil 166 Sport, un año después.
Durante los años 50, la marca siguió impresionando en el circuito e inspirando suspiros en los salones de exposiciones. Para la década de los 60, las habilidades estilísticas de Battista “Pinin” Farina y los modelos de motor de rango medio como el Dino habían logrado establecer el estatus icónico de Ferrari.
Con un diseño que hace que los ojos se salgan de sus órbitas, una velocidad mortal y el desempeño de un pura sangre, el Ferrari sigue siendo el único carro adecuado para aquellos que se toman la velocidad en serio.
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