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| Rolls Royce Phantom |
Por cien años Rolls Royce ha sido sinónimo de privilegio. En 1904, el Ingeniero Frederick Henry Royce se reunió con el hombre de negocios Charles Stewart Rolls, para discutir su deseo mutuo de crear un tipo especial de automóvil.
Dos años después, el Silver Ghost salió de la línea de ensamblaje en Derby, confirmando efectivamente su estatus como fabricantes de los mejores automóviles del mundo. Durante las siguientes dos décadas, más de 6000 unidades de estos carros de 6 cilindros fueron adquiridos ávidamente por privilegiados motoristas. Entre éstos se contaban miembros de la realeza, industriales y un nuevo grupo de gentes adineradas: las estrellas de cine.
Todo lo relativo a estos carros resume clase. De la magnífica mascota “Espíritu del Éxtasis” al suntuoso tapizado interior, del sosegado rugido de su motor al amortiguado ruido sordo de sus puertas al cerrar.
Lo más irónico es que la compañía ahora pertenece a Volkswagen. El fabricante alemán, cuyo nombre literalmente significa “el automóvil del pueblo”, pagó más de 780 millones de dólares por la compañía en 1998.
Sin embargo, la reputación del RR se mantiene; su último Phantom sirve de testigo. Su motor V12, casi silencioso, de 6,75 litros, alcanza una velocidad máxima de 241 k.p.h. y produce suficiente potencia como para humillar al más plantado de los carros deportivos. Lo que no significa que sus ocupantes se rebajen a regodearse en su victoria.
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