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La Estación Espacial Internacional, que orbita encima de la Tierra, proporciona un ambiente científico ideal para realizar experimentos que simplemente no son posibles en la Tierra. La Estación Espacial Internacional no tiene ningún tipo de gravedad. Esta “microgravedad” tiene un amplio rango de consecuencias sobre todo, desde el comportamiento de los líquidos hasta la dinámica de la combustión. En torno a estos asuntos se están llevando a cabo varias investigaciones.
El ambiente de microgravedad de la estación espacial también está contribuyendo a avances en la investigación biomédica, los cuales podrían tener importante consecuencias en la lucha contra enfermedades relacionadas con la edad, tal como la osteoporosis. También está ayudando a mejorar las técnicas médicas contra el esparcimiento de virus como el del VIH. A 321 kilómetros sobre la tierra, esta estación también proporciona una plataforma sin rival para observar los patrones climáticos de nuestro planeta así como para examinar al universo. Igualmente se espera que se convierta en el futuro, en el destino comercial de adinerados viajeros espaciales.
Debido a que el desastre del Columbia puso en pausa el programa de transbordadores de los Estados Unidos, el único enlace entre la Tierra y la Estación ha sido a través de las cápsulas Soyus rusas. A pesar de que 16 países contribuyeron a la construcción de la Estación Espacial Internacional, los oficiales rusos afirman que ellos han sido los principales responsables de que ésta siga funcionando, por cuanto han sido los únicos que se han encargado de abastecerla con víveres.
La primera misión tripulada a la Estación desde el accidente del Columbia fue lanzada el 26 de Abril del 2003. La Expedición Siete, con el cosmonauta ruso Yuri Malenchenko y el astronauta Americano Ed Lu, relevó al equipo de tres hombres que debido al accidente del transbordador, se vieron forzados a quedarse en la estación por dos meses extras desde que llegaron a ella en Noviembre del 2002. De hecho, en Agosto del 2003 Malanchenko se convirtió en el primer hombre en casarse en el espacio. Yuri y su novia se dieron el sí a través de una conexión de video entre la Estación Espacial Internacional y el centro de control de la NASA en Houston, Texas.
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