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| La nebulosa de Orión, está integrada por 3.000 estrellas bebés –todas ellas tienen menos de un millón de años. |
Para poder observar desde la Tierra al sol, la luna y las estrellas más cercanas, se requieren poderosos telescopios que miran en las profundidades del espacio desde observatorios espaciales.
En 1946, el astrónomo Lyman Spitzer sugirió la utilización de telescopios en el espacio, pero la tecnología, la óptica y los viajes espaciales no estaban lo suficientemente desarrollados entonces como para permitir la implementación de esto.
Sólo desde el 24 de Abril de 1990, hay un observatorio en el espacio que orbita alrededor de la Tierra; fue comisionado por la NASA y la ESA.
Este fue el primero de una familia de cuatro telescopios espaciales en el Gran Programa de Observación de la NASA, seguido por el Observatorio Compton de Rayos Gamma en 1991 y el Observatorio Chandra de Rayos X en 1999.
En Agosto del 2003 se lanzó el cuarto y último telescopio en el programa de la NASA- El Telescopio Espacial Infrarrojo(SIRTF, según sus siglas en inglés).
En contraste con los telescopios terrestres, los espaciales pueden ver en las profundidades del espacio sin la interferencia de la atmósfera terrestre. Pueden apreciar todo lo que el ojo humano no puede ver. Por ejemplo, la constelación Orión, compuesta de 3000 estrellas nuevas, las cuales son más jóvenes que un millón de años (nada para los estándares del espacio).
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