| DATO CURIOSO |
| Los matrimonios eran ceremonias colectivas presididas por el Inca o sus funcionarios. |
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El inicio de la pubertad era acompañado por una serie de ritos. La muchacha que tenía la primera regla ayunaba 48 horas, tomaba un poco de maíz crudo al tercer día y el cuarto se purificaba mediante un baño. Recibía entonces un vestido nuevo, unas sandalias y su nombre definitivo. Los muchachos también obtenían, al alcanzar la pubertad, su primer atuendo de varones y las armas, junto con el nombre.
El matrimonio era un acto exclusivamente civil, sin la menor intervención religiosa. El estado incaico partía de la premisa de que la soltería era un lujo innecesario y todo el mundo tenía que casarse. Se fijaba una fecha para la gran boda general y dicho día los hombres y las mujeres casaderos se colocaban en filas. Entonces el Inca, o sus representantes en las ciudades de provincia, preguntaba a cada varón cuál era la mujer que había escogido (comúnmente después de haber tenido con ella un matrimonio de prueba). La sacaba de la fila y se la entregaba al novio.
Una vez casada, la joven pareja se presentaba en la casa de los padres de la novia y les comunicaba la buena nueva. El padre hacía una entrega simbólica de la desposada y el novio la recibía.
Luego el matrimonio iba a la casa de las autoridades del ayllu, donde le daban dos equipos completos de ropas nuevas, una casa, una pareja de llamas y la parcela de tierra en la que trabajarían para subsistir.
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