| DATO CURIOSO |
| La mita era un sistema de trabajo para el Estado, de carácter periódico y rotativo. |
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Una primera categoría de tributos eran aquellos entregados a los curacas o jefes del ayllu. Las comunidades debían suministrar a estos jefes comunales alimentos, materias primas y productos manufacturados.
Los curacas se quedaban con una parte de estas contribuciones y, el resto, era enviado al Estado central. El Inca podía saber exactamente cuánto se había producido, y la parte de ello que le correspondía, gracias al preciso sistema de contabilidad incaico.
Una segunda categoría de tributos eran los trabajos colectivos en tierras del Inca. Los productos que se obtenían estaban destinados a mantener al emperador, a los nobles y al ejército. Una parte de ellos se reservaba para alimentar a los campesinos, en tiempos de malas cosechas.
Los miembros del ayllu debían realizar, además, trabajos públicos, periódicos y rotativos, a los que se los denominaba mita. El tiempo de la mita era variable y podía extenderse durante bastante tiempo. De este servicio, obligatorio entre los 18 y los 50 años, estaban exentos los artistas y los artesanos.
El sistema de la mita era utilizado para hacer trabajos en las minas, en el empedramiento de calles, en la excavación y limpieza de canales, en la construcción de caminos y puentes, en la edificación de palacios y templos, en el transporte de bienes, y en el levantamiento de silos.
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