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| Las fuentes de riqueza incaica fueron la agricultura y la ganadería. |
Los Incas organizaron su economía en base al control de diferentes zonas productivas. Como estas áreas estaban determinadas por la altura a la que se encontraban, se llamó a este sistema control vertical de la producción. Esto les permitió contar con una gran variedad de productos que aseguraban su subsistencia.
Las cuatro zonas productivas eran: la sierra, la puna, la costa y el borde de la selva.
La sierra es una zona seca y fría a más de 3.500 metros de altitud. Para cultivar en ella, se valieron del sistema de aterrazamiento que consistía en excavar las laderas de las montañas para formar pequeños terraplenes, sujetados por muros de piedra. Sobre ellos se colocaba buena tierra y abono. Luego se irrigaban artificialmente por medio de canales. Los principales cultivos en esta zona fueron el maíz, el arroz peruano y la coca.
La puna es una zona desértica y fría, a más de 5.000 metros de altura. En ella se criaban llamas y alpacas, y se cultivaba papa y ají. La irrigación en la puna era natural, es decir, por deshielos.
La costa es una zona árida y seca. De ella provenían pescados y mariscos, calabazas, aguacates, maní y cacao. Para cultivar en esta región, tuvieron que apelar a la fertilización de la tierra y a la construcción de canales de riego.
Por último, el borde de la selva es una zona húmeda y cálida. De allí provenían productos tropicales, frutas, hierbas comestibles, hongos, miel, aves, ranas, liebres y madera.
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