| DATO CURIOSO |
| Los quipus eran contadores hechos de tiras de cuero en las que se realizaban nudos. |
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El gran problema de la contabilidad incaica era el registro, la anotación, ya que no existía escritura. Se resolvió con unos instrumentos elementales, llamados quipus, y con unos hombres excepcionales, llamados quipucamayoc.
El quipu era un conjunto de hilos, de diversos colores, que se anudaban a distintas alturas. El quipucamayoc, o contable, dotado de una enorme memoria, iba registrando con nudos las cargas de maíz o de lana que entraban en los almacenes reales, las sandalias que salían, y hasta los hombres que nacían en determinada región.
Había quipus para la riqueza existente, para la producción, para la distribución o para la demografía. Los colores y el orden eran fundamentales. Así, el color amarillo significaba oro en los quipus de riqueza y, maíz, en los de producción. En los demográficos los hombres se anotaban primero, luego las mujeres y al final los niños.
Los quipucamayoc registraban y reproducían los datos con facilidad. Jamás se equivocaban porque un error les costaba la vida. La técnica era difícil, y cada uno estaba especializado en un ámbito diferente: militar, económico, demográfico. Pasaban sus anotaciones al jefe superior y éste, a su vez, a otro. Así llegaban hasta Cuzco donde se llevaban las cuentas totales del Imperio.
El quipucamayoc debía instruir a alguno de sus hijos para que lo pudiera reemplazar en caso de necesidad. Se aseguraba, de esta forma, la continuidad y perfección del sistema de contabilidad.
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