| DATO CURIOSO |
| Durante algunos períodos del Imperio incaico, el culto a las huacas locales estuvo prohibido. |
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Una huaca era una fuerza sobrenatural que se encarnaba en cualquier objeto o lugar sagrado. Cada cerro, río, roca y cada manifestación singular de la naturaleza u objetos específicos como templos y enterramientos, eran considerados por sí mismo sagrados. Tenían una fuerte relación con el culto a los antepasados, cuya máxima expresión era la momificación del cuerpo de cada Inca.
Los mallqui, cadáveres sagrados y momificados de los fundadores de los ayllu, eran también una categoría especial de huaca y, como las otras, estaban jerarquizados.
Las huacas estaban ordenadas en el espacio y jerarquizadas, de acuerdo con sus funciones y con el prestigio de aquellos a quienes representaban y de quienes recibían el culto. El Cuzco mismo era una huaca impresionante y en torno a él, orientados en líneas o ceques que partían en todas las direcciones, se organizaban en el espacio las huacas.
Como a las huacas se les adjudicaban poderes especiales, se les hacían ofrendas para pedir ayuda. Se ofrecían niños en sacrificio y llamas que eran matadas y enterradas junto a ellos.
Durante el imperio incaico había existido un antagonismo entre las divinidades de la etnia dominante y las de los grupos regionales, cada uno de los cuales tenía sus huacas. Vencer a un pueblo era equivalente a que el dios de los Incas había vencido a las huacas locales. Hubo períodos de persecución contra las huacas, mientras que en otros momentos se intentó su incorporación a un panteón conjunto.
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