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| La religión legitimó la organización política y social incaica. |
La religión Inca dominante tenía como dios tutelar al Sol, llamado Inti. Se suponía que una representación del Sol, bajo la forma del dios Viracocha, había aparecido en tiempos muy antiguos para traer la civilización al mundo. Hizo el cielo, la tierra y una generación de hombres que pecó contra él. Viracocha los convirtió en piedras y creó, después, una nueva generación. Una vez cumplida su misión, se fue al oeste, alejándose sobre el mar.
El dios Sol proporcionaba luz y calor, y regía las estaciones del año y el ciclo agrícola. El representante de Inti en la tierra, era el Inca. Mama Quilla, la Luna, era la hermana y la esposa del Sol, y afectaba al mundo femenino. Los templos que fueron construidos para ella, tenían sus paredes revestidas con hojas de plata.
Los Incas creyeron que las estrellas eran guardianes celestiales y que cada clase de animal y ave tenían su propia estrella o constelación. Los arrieros de llamas oraban a la constelación de la llama, que conocemos como Lira. Nuestra constelación, las Pléyades, fue Collca para los incas, que significa almacén. Se la hizo responsable de la preservación de las semillas y fue especialmente honrada.
Hubo diosas femeninas, a las que se creía encargadas de velar por la reproducción. Gracias a ellas, el mar y la tierra, las dos fuentes más grandes y pródigas de recursos alimenticios, eran de fecundidad inagotable. Se las llamó Mama Cocha y Mama Pacha: madre mar y madre tierra, respectivamente.
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