| DATO CURIOSO |
| Los mitimaes eran comunidades campesinas que habían sido desposeídas de sus tierras de origen. |
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El ayllu era la comunidad de campesinos unidos por vínculos familiares, que tenían antepasados en común y habitaban el mismo territorio. El Estado entregaba tierras a cada comunidad para su subsistencia. Anualmente, el jefe local o curaca, asignaba parcelas a cada familia según el número de sus componentes. Las tierras eran trabajadas colectivamente por todos los miembros de la comunidad. Regularmente debía entregar fuertes tributos en productos y en trabajo al Estado y a los curacas.
Los mitimaes eran comunidades campesinas que habían sido desposeídas de sus tierras de origen. En algunos casos se trataba de colonos que los incas enviaban a regiones rebeldes, para instalarlos allí como fuente de control e información. En su nuevo lugar de residencia, reproducían su ayllu y sus costumbres.
En otros casos, pertenecían a un pueblo que se había levantado en armas. Como castigo, se los desplazaba para poblar el confín más lejano a su lugar de origen.
Por su parte los yanas, o siervos, procedían de diversas extracciones. Lo más frecuente era que fueran prisioneros de guerra pero, a veces, eran simplemente jóvenes reclutados por el Emperador. No gozaban de los privilegios del ayllu y carecían de vínculos y atributos étnicos.
Frecuentemente eran regalados a los nobles, para que trabajaran sus tierras. Buena parte eran servidores del palacio imperial o los templos.
Pese a todo, no puede decirse que fueran esclavos, ya que les era lícito poseer tierras, ganados y bienes, que sólo podían transmitir a uno de sus hijos.
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