| DATO CURIOSO |
| Los Incas desarrollaron el teatro como género del arte. |
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Las fiestas oficiales tenían una parte de ceremonia religiosa u oficial, pero después daban ocasión para las diversiones. La ciudad con más fiestas programadas era Cuzco, donde se ha dicho que había hasta 158 al año. Lo habitual en el mundo inca eran tres fiestas por mes. Las de labranza y de las papas iban acompañadas de bailes populares. En la primera cada uno danzaba llevando su azada y, en la segunda, las mujeres bailaban mientras sostenían los mantos con las dos manos, simulando la siembra.
La verdadera fiesta venía, sin embargo, después, cuando se celebraba la gran comilona, regada con abundante chicha. Cada invitado llevaba su comida y su bebida y se colocaba en una fila. El Inca, o alguno de sus representantes, presidía la fiesta sentado en uno de los extremos de las filas. Había cantos, relatos de narradores, y los comensales se invitaban mutuamente a beber. El alcohol desataba las lenguas y se contaban chistes y chismes. También se aprovechaba para bailar una de las danzas más populares, el way-yaya.
Además de las fiestas, existían espectáculos públicos que combinaban la danza, el canto y el teatro. Este último desarrolló dos géneros principales, aparte del religioso: las comedias y las tragedias sobre la vida de los Incas, o sobre la vida íntima de las personas. La wanca era una representación de evocación histórica. La aranway una dramatización jocosa acompañada de música y canto. El espectáculo tenía lugar en el walki, que era el centro sacralizado del teatro.
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