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La cacería de fantasmas no es una actividad moderna; uno de los primeros cazafantasmas fue Joseph Glanvill. Como capellán de Carlos II a fines del 1600, Glanvill investigó lo paranormal, en especial la actividad fantasmal en las islas británicas. Su caso más famoso fue el “Tamborilero de Tedworth” y publicó sus resultados en el “Saducismus Triumphatus” de 1681.
Otro investigador de fantasmas fue el filósofo y librero, Friedrich Nicolai. Su interés en lo paranormal comenzó luego de padecer visiones de gente muerta. Empezó a investigar y trató de encontrar una cura para su condición. En 1799, presentó “Memoir on the Appearance of Spectres or Phantoms Occasioned by Disease” (Memorias de apariciones de espectros o fantasmas ocasionadas por una enfermedad). El libro no sólo incluía varias experiencias con lo paranormal, sino también la idea de que esto podía ser curado con la aplicación de sanguijuelas.
Tener un grupo real de investigación le llevó a lo paranormal cerca de cien años. Llamada originalmente la Sociedad Fantasma (Ghost Society), la Sociedad para la Investigación Psíquica (Society for Psychical Research) se estableció en 1882, para examinar los presuntos fenómenos paranormales. La sociedad fue fundada por un grupo distinguido de especialistas y continúa investigando lo sobrenatural en una forma científica y objetiva.
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