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La cacería de fantasmas moderna es un pasatiempo lleno de aparatos, que a menudo les cuesta a sus entusiastas miles de dólares.
Ningún cazafantasmas que se precie puede prescindir de un detector de campos electromagnéticos para identificar la electicidad estática, que es la causa presunta de las manifestaciones fantasmales. Otra pieza del equipo es el termómetro digital, usado para detectar las fluctuaciones de la temperatura en un lugar. Justo antes de una actividad fantasmal, se producen inexplicables descensos bruscos de temperatura, para lo cual es importante tener un termómetro preciso. Un cazafantasmas también debe portar medidores de sonido, humedad y luz, para monitorear el lugar durante sus investigaciones.
Es esencial tener un buen equipo de grabación, para lo cual debieran ser usados grabadores de cintas y dictáfonos. Cuanto mayor sea la calidad del equipo, mayor será la posibilidad de un futuro análisis, de cualquier evidencia grabada. La mayoría de los investigadores utilizan cámaras infrarrojas durante su trabajo. Son particularmente buenas para detectar rocío y anomalías de la luz. También pueden comprarse equipos de alta calidad, como detectores de radiación y termocámaras, pero costarán grandes sumas de dinero.
El famoso cazafantasmas Peter Greenwood comentó una vez que había visto colegas con automóviles llenos de equipo, pero que sin embargo, es el hombre el que toma la evidencia, solamente con un grabador de cinta. ¡Así es la naturaleza de lo paranormal!
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