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En 1990, una criatura marina no identificada llegó a la costa de una remota isla escocesa. Los residentes quedaron perplejos por la anomalía de 12 pies cubierta por arena y algas, creyendo que era el cadáver de un monstruo marino. Existen numerosos relatos históricos de cadáveres misteriosos descompuestos parcialmente, que han llegado a las playas. Con frecuencia se dice que son los restos de extrañas criaturas acuáticas, como las serpientes marinas o el kraken.
Tasmania fue el escenario de otro cadáver no identificado o globster, como se los conoce en la comunidad paranormal. El cuerpo tenía cinco metros de largo y pesaba cuatro toneladas. Los biólogos marinos investigaron y llegaron a la conclusión de que podría ser esperma de ballena, un calamar gigante o alguna otra cosa desconocida para el hombre. Otro globster llegó a la orilla tres años más tarde en Newfoundland. Estaba cubierto por un cabello fino y tenía la increíble longitud de siete metros. El cadáver no poseía cabeza ni una serie de aletas, descubriéndose también una estructura ósea.
Cada año los globsters llegan a la costa de todo el planeta sin ninguna explicación. La sospecha más probable es que sean tiburones peregrinos muertos, cuyos tejidos musculares desarrollan un pelaje blanco durante la descomposición. Esta teoría está apoyada por el hecho de que los globsters siempre son descubiertos en las costas cercanas a áreas en donde con frecuencia son encontrados los tiburones peregrinos.
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