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Desde los años 70, la Teoría de la Grabación en la Piedra ha sido una de las mayores polémicas detrás del fenómeno de los fantasmas. Esencialmente está basada en la suposición de que los edificios y los materiales son capaces de absorber formas de energía de los seres vivos.
Los investigadores sostienen que las grabaciones tienen lugar durante períodos de gran tensión emocional, tales como asesinatos, aflicciones o cualquier otro acontecimiento importante en la vida de una persona. Esta energía puede ser almacenada por un período indeterminado de tiempo, y su reproducción es desencadenada por un testigo poseedor de los atributos correspondientes. Estos atributos pueden incluir capacidades psíquicas, niveles de tensión e inclusive ideas geniales, que parecen desencadenar la reproducción de la grabación como si se tratara de un “video psíquico”.
Esta reproducción puede tener la forma de una manifestación completa, o inclusive de sonidos tales como voces o pisadas y pueden también reiterarse. Esta teoría ciertamente explica muchas de las apariciones y otros incidentes ocurridos, sin embargo nadie sabe exactamente qué tipo de energía es la registrada. La posibilidad de que se trate de nuestros campos electromagnéticos naturales parece ser remota, pero, ¿podría tratarse de otro tipo de energía aún no descubierta?
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