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El francés, el italiano, el español, el portugués y el rumano, descienden todos del latín.
Hasta el inglés, que posee raíces principalmente germánicas, incluye una enorme cantidad de palabras derivadas del latín. El alfabeto romano es la base de nuestro alfabeto occidental.
Los romanos valoraban mucho el idioma y la alfabetización. Eran lectores entusiastas y revolucionaron la alfabetización durante los comienzos del Imperio mediante el invento de los libros, encuadernando uno de los bordes para reemplazar los pergaminos enrollados. Por primera vez, se podía hojear un libro sin tomarse el trabajo de enrollar un pergamino. Los libros eran más pequeños y por lo tanto más portátiles, y hacían que llevar los registros escritos fuera más sencillo.
Realmente el despegue de los libros ocurrió durante el Siglo II d.C., cuando se crearon las bibliotecas públicas en Roma. Comenzaron a abrirse librerías en toda la ciudad, y los esclavos escribas producían los libros. La propagación de los libros, fue la responsable de que el latín haya sido una lengua exitosa durante tantos siglos.
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