DATO CURIOSO |
| Se esperaba que los soldados romanos marcharan hasta 20 millas por día, acarreando equipos que pesaban unas 90 libras. |
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El entrenamiento, la lucha y la marcha constante hacían que la vida en el ejército fuera muy rigurosa. No había espacio para los errores, y los castigos eran severos: por ejemplo, una compañía que se retiraba de la batalla era diezmada –uno de cada diez soldados era golpeado hasta morir.
De todas formas, los soldados eran bien alimentados, tenían buenos cuidados médicos, y eran decentemente pagos –un soldado podía esperar disfrutar de una cómoda jubilación. Aprendían además técnicas valiosas, como la de la construcción. A pesar de que oficialmente no se les permitía tener esposas, muchos soldados tenían “esposas” e hijos en guarniciones locales, donde había posadas, mercados y entretenimientos.
Hemos aprendido muchísimo sobre la vida en el ejército a partir de las Tabletas de Vindolanda, cartas escritas sobre madera por los soldados apostados en la guarnición del Muro de Adriano, que han sido preservadas en el lodo.
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