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Hoy en día, los poderes del gobierno y de los tribunales están muy separdos pero, durante la República romana, estos poderes estaban combinados y compartidos entre las tres asambleas.
La más poderosa de estas asambleas era la Concilium Plebis –Asamblea popular. Los patricios (romanos nobles) tenían prohibido participar en este concejo de gente ordinaria. Elegían representantes especiales de entre la gente común llamados Tribunos –bastante parecidos a los modernos miembros del parlamento. También elegían ediles, que eran responsables por el mantenimiento de la ciudad y la organización de festivales públicos. Y lo más importante era que la Asamblea popular aprobaba las leyes y llevaba a cabo todos los juicios.
Las otras dos asambleas incluían tanto a los plebeyos como a los patricios. La clase social era importante en el Comicio centuriado (Comitia Centuriata) y el equilibrio del poder era sostenido por las clases superiores. El Comicio Tribal (Comitia Populi Tributa) tenía representantes de cada una de las 35 áreas “tribales” de Roma. Ambos desempeñaban una variedad de poderes legales y judiciales.
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