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Tal como el Primer Ministro obtiene hoy el consejo de sus ministros, el Senado romano existía para asesorar al jefe (o jefes) de estado.
Durante la República romana, ellos aconsejaban a los dos cónsules gobernantes y, en la Roma imperial, lo hacían con el Emperador.
Sin embargo, su poder fue seriamente debilitado por el primer emperador Augusto, quien los hizo votar para darle los poderes de un tribunal vitalicio, lo que significó que él podía vetar cualquiera de sus resoluciones. Ya que Augusto también controlaba al ejército, esto le dió el poder absoluto, reduciendo al Senado a ocuparse de los simples asuntos cotidianos –posición en la que permaneció por los siguientes 1500 años.
Sin embargo, durante su apogeo el Senado fue un organismo político poderoso. En un principio, los senadores eran elegidos sobre la base de su origen y su rango. Luego, sólo debían tener una trayectoria en la función pública. Una vez que eran elegidos, mantenían su puesto en forma vitalicia. Hacia el Siglo I d.C. había más de 300 senadores.
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