| DATO CURIOSO |
| El contrato de venta común para un esclavo romano establecía que ellos “no eran reembolsables, excepto en caso de epilepsia”. |
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Los esclavos eran en su mayoría personas conquistadas pero, ocasionalmente, los hombres libres eran vendidos a la esclavitud para pagar sus deudas.
El valor de un esclavo variaba mucho, dependiendo de sus habilidades, edad, belleza y fuerza.
Los esclavos básicos cocinaban, hacían jardinería, atizaban el fuego y limpiaban la casa. Los más habilidosos podían dar clases a los niños, llevar las cuentas o ayudar a su amo a dirigir las propiedades o los negocios. Podían ser comprados, vendidos o hasta ser asesinados por capricho. Se esperaba de las esclavas hermosas, que durmieran con sus amos.
Todos los esclavos eran marcados o llevaban un collar de identidad, para evitar que se escaparan. A veces los esclavos leales eran recompensados con su libertad o lograban comprarla. Otros la ganaban a través del combate de gladiadores o las carreras de carrozas –si sobrevivían.
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