|
Desde hace algún tiempo, los científicos han estado buscando materiales que – equipados con sensores y controles – se comporten en forma similar a los sistemas biológicos. Ya se han alcanzado algunos éxitos iniciales con estos “materiales inteligentes”. Como resultado, pronto habrá disponibles materiales que puedan auto reparase o adaptarse autónomamente a determinadas condiciones ambientales.
Por ejemplo, un puente podría reforzarse a sí mismo y sellar grietas durante un terremoto, o un automóvil con “zonas de pliegue inteligentes” podría recuperar su forma original después de un accidente. Tal como los seres vivos, estos sistemas podrían adaptarse a diferentes requerimientos y solucionar cualquier daño posible ante la falla de los elementos individuales.
Los científicos han probado que este tipo de materiales y estructuras son esencialmente factibles. Sin embargo, requieren de un arsenal de ayudas especiales. Estas ayudas incluyen actuantes y motores, que se comporten de manera similar a los músculos; sensores, que funcionen como nervios, y memoria y redes computarizadas que representen al cerebro y a la columna vertebral.
Los materiales compuestos multifuncionales que absorben las vibraciones - con lo que reducen la contaminación sonora - son un ejemplo de materiales inteligentes que ya han sido investigados y aplicados. Están equipados con sensores que se activan cuando el material comienza a vibrar. La señal del sensor es entonces procesada por un regulador, el cual controla los actuantes integrados, de manera de que absorban las vibraciones. Milimétricas fibras cerámicas son utilizadas para convertir la tensión mecánica o térmica en señales eléctricas.
La medicina también puede beneficiarse con los materiales inteligentes. Actualmente, pequeños tubos de acople hechos de metal, llamados stents, están siendo implantados en arterias para reforzarlas y prevenir bloqueos posteriores. Los stents del futuro serán inteligentes. Se inyectarán directamente en las venas, utilizando sólo procedimientos médicos sencillos, y adquirirán la forma deseada en la arteria afectada, ampliándola y mejorando la circulación sanguínea. La transformación será accionada por la temperatura corporal. La ventaja para el paciente es que una intervención complicada sería reemplazada por un procedimiento médico menor, que además sería más efectivo.
El trabajo también está siendo realizado con materiales sintéticos con “efecto de memoria”. Hilos que se anudan solos, espirales que recuerdan su forma extendida original. Los “materiales con memoria” recuerdan su forma y, luego de ser deformados, vuelven a su formato original. El calor o la luz son suficientes para regresarlos a su forma de origen.
|