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Ya durante la Edad Media, existía la idea de un carro que no tuviera que ser tirado por animales o personas. Pero debió pasar mucho tiempo antes de que pudiera ser llevada a cabo. No fue hasta que los motores de Etienne Lenoir (1859) y luego de Nicolaus August Otto (1876) fueran inventados, que se dispuso de motores compactos y poderosos.
En un principio, los ingenieros Gottlieb Daimler y Wilhelm Maybach trabajaron e investigaron en la fábrica Deutzer de motores a gas de Otto. Luego, en 1882, fundaron su propia compañía. Daimler perfeccionó el motor con un tubo de ignición brillante, y utilizó un combustible con una alta densidad de energía – el petróleo. En 1885 construyó una motocicleta junto con Maybach, que fue el primer vehículo con motor a combustión. Su motor de 1 cilindro, también conocido como “reloj de abuelo”, tenía una potencia de 0,5 caballos de fuerza.
Hacia 1885, Karl Benz había mejorado su motor con un sistema de ignición eléctrica, hasta el punto de que le fue posible integrarlo a un vehículo. El vehículo que eligió tenía tres ruedas y un marco de caño de acero. En 1886, Benz obtuvo una patente alemana para el primer automóvil del mundo. Un año después, comenzó la producción en serie del automóvil en su fábrica de Mannheim.
En 1888, Daimler lo siguió con un automóvil de 4 ruedas impulsado por un motor de 1,1 caballos de fuerza. Sin embargo, los primeros automóviles no fueron bien recibidos en Alemania. En cambio, los franceses fueron más abiertos: la tercera compañía automotriz del mundo, la Société des Automobiles Peugeot, fue fundada en 1896 y trabajó arduamente hasta convertirse en uno de los fabricantes líderes de automóviles en el año 1900, con una gama de 15 vehículos a motor.
Como los primeros automóviles eran ensamblados manualmente pieza por pieza, resultaban, en principio, poco económicos. Ésto continuó hasta 1913, cuando el norteamericano Henry Ford revolucionó la industria automotriz con la producción en serie. Como consecuencia, los precios bajaron considerablemente y los gráficos de las ventas se elevaron. Mientras que un Ford T costaba 850 dólares en 1908, luego de la introducción de la línea de montaje, podía conseguirse por 300 dólares. El automóvil se volvió accesible.
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