Durante las semanas que siguieron a la caída de Bagdad, la pregunta en boca de todos era “¿Dónde está Saddam Hussein?”. Finalmente, la cacería que empezó con un infierno de bombas ocho meses antes, terminó sin disparar un sólo tiro.
La Operación Amanecer Rojo (Operation Red Dawn) fue ejecutada por 600 soldados, incluyendo la caballería, ingenieros, artillería, apoyo aéreo, y fuerzas especiales de la Brigada Raider, de la 4ta División de Infantería del Ejército de los EEUU. En base a una información confidencial de inteligencia, los soldados ingresaron a dos emplazamientos nombrados en clave Wolverine 1 y Wolverine 2, en las afueras del pueblo de Ad Dawr. Pero no se podía encontrar a Saddam en ningún lado.
La situación se convirtió cada vez más, en una operación de cordón y de búsqueda desesperada. Finalmente los soldados encontraron al dictador fugitivo, escondido en un “agujero de araña” de 8 pies de profundidad, en una pequeña choza de lodo de 2 habitaciones, ubicada en una granja de ovejas al otro lado el río Tigris, frente a sus opulentos palacios. El agujero tenía entre seis y ocho pies de profundidad, con espacio suficiente para acostarse, y estaba camuflado con ladrillos y tierra, permitiendo al dictador respirar a través de una rejilla de ventilación.
Atrapado como “una rata en un agujero”, Saddam se rindió sin pelear, a pesar de estar armado con una pistola. El antiguo dictador de 66 años, lucía una barba larga negra y gris y el cabello desaliñado. También fueron encontrados dos rifles AK-47 y 750.000 dólares en billetes de 100. |