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Miembro de la pandilla de la calle 18
¡ADVERTENCIA! Esta galería incluye imágenes de violencia que podrían dañar la sensibilidad de algunas personas. Por favor, utilicen su criterio a la hora de verlas o compartirlas.
Este miembro de la pandilla de la Calle 18 (también conocida como ""Mara 18"") muestra el tatuaje de su pandilla en la celda de una prisión del Salvador en donde se encuentra recluido.
Fundada en las calles de Los Ángeles por refugiados de los conflictos civiles de Centroamérica, la pandilla de la Calle 18, al igual que su pandilla rival la MS-13, extendió sus operaciones criminales a sus países de origen, causando una ola de delincuencia en El Salvador y sus países vecinos a comienzos de este siglo.
Créditos: AP Photo/Luis Romero
Guerra contra las pandillas
Dos policías hondureños retienen a dos jóvenes sospechosos de pertenecer a una pandilla en un vecindario de Tegucigalpa, en agosto de 2003. Ese mismo mes, el Congreso hondureño finalmente votó la prohibición de las pandillas juveniles, más conocidas en Centroamérica como “maras”.
Para muchos, se trataba de una acción totalmente necesaria para frenar la epidemia de violencia causada por 500 pandillas con aproximadamente 100.000 miembros en Honduras, El Salvador y Guatemala.
Créditos: AP Photo/Ginnette Riquelme
Soldados de la pandilla MS-13
Miembros desafiantes de la Mara Salvatrucha, también conocida como MS-13, muestran los símbolos de su hermandad en la Penitenciaría Nacional de Tamarac, Honduras.
También fundada en las calles de Los Ángeles, la MS-13 rápidamente logró una excelente reputación por su extraordinaria organización y crueldad extrema. Esta pandilla mantiene fuertes vínculos con los carteles de la droga mexicanos y ha sido etiquetada por el FBI como la más peligrosa de los Estados Unidos.
Durante las últimas dos décadas la MS-13 ha entablado cruentas batallas con otras pandillas, especialmente con su enemiga declarada: la pandilla de la Calle 18.
Créditos: Reuters/CORBIS
Matanza en prisión
Los cuerpos de varios pandilleros son etiquetados en el suelo de la morgue local después de un motín en la cárcel. El enfrentamiento entre un miembro de la MS-13 y los internos de la pandilla de la Calle 18 en una cárcel del sur de la Ciudad de Guatemala se saldó con varios muertos en agosto del año 2005.
Dieciocho internos perdieron la vida y más de 50 resultaron heridos.
Créditos: AP Photo/Rodrigo Abd
Rezando por una tregua
Los miembros de la pandilla Mara Salvatrucha (MS-13) asisten a una misa organizada por el arzobispo católico del Salvador y el capellán principal del ejército y de la policía en la prisión de Ciudad de Barrios, El Salvador, el 26 de marzo de 2012.
Este servicio religioso marcó el inicio de una tregua entre los líderes de la Mara Salvatrucha y la pandilla de la Calle 18, después de que el índice de criminalidad del país alcanzó un 90%, convirtiéndolo en el más alto del mundo.
En el 2012 incluso los pandilleros más sangrientos estaban cansados de tanta matanza, por lo que el gobierno dio el paso adicional de mantener a las pandillas rivales en diferentes cárceles.
Créditos: AP Photo/Luis Romero
Tiroteo de una pandilla en Filipinas
Los investigadores de la policía filipina examinan la escena de un tiroteo entre la policía y los miembros de una pandilla en un suburbio de Manila que dejó al menos 17 personas muertas.
Al igual que otras muchas ciudades, Manila sufre una oleada de asesinatos relacionados con el mundo de las pandillas (más de 1.000 en el 2011) y otros delitos como el robo, el secuestro, la sustracción de automóviles y el narcotráfico.
Prácticamente todas las pandillas de Manila, entre las que se encuentran Commandos y True Brown Style, son ramificaciones de la pandilla Sigue-Sigue que nació en la capital hace más de 50 años.
Créditos: AP Photo
Prisión dominada por las pandillas
Este encantador edificio de estilo colonial es en realidad la entrada de la cárcel Bilibid, la prisión de máxima seguridad más grande del mundo, que acoge a 20.000 internos condenados por todo tipo de delitos violentos, desde asesinatos hasta violación.
El 95% de los prisioneros de Bilibid pertenecen a pandillas callejeras, lo que significa que sus jefes literalmente ejecutan todas sus operaciones desde el interior de sus muros. La cárcel funciona como una pequeña ciudad con dormitorios, escuelas vocacionales, jardines y pequeñas fábricas.
Créditos: Darren Whiteside/Reuters/Corbis
Un relajante corredor de la muerte
Dos condenados a muerte pasean entre los jardines antes de dirigirse a sus celdas en el brillante y azul “Edificio 1” de la prisión de Bilibid. Más de 1.000 hombres se encuentran en el corredor de la muerte. Las ejecuciones fueron suspendidas en el 2006 pero los reclusos todavía enfrentan condenas de cadena perpetua.
A pesar del hacinamiento, esta cárcel es mucho menos severa que otras prisiones de alta seguridad del resto del mundo. La gran mayoría de los reclusos tienen la libertad de moverse por el recinto, aunque sus actividades todavía están controladas por las reglas de la pandilla.
Créditos: Darren Whiteside/Reuters/Corbis
Cultura del tatuaje en Bilibid
Un recluso filipino muestra su tatuaje. Debido a que la cultura de las pandillas prevalece en el interior de la prisión, los nuevos reclusos son habitualmente tatuados con los símbolos de las pandillas de la cárcel con las que se relacionan.
El tatuaje es ilegal en la prisión pero las autoridades hacen la vista gorda a ésta y a otras muchas restricciones para mantener la paz entre las pandillas.
Créditos: Dennis M. Sabangan/epa/Corbis
Cestería
Recluso filipino trabajando en una cestería de la prisión de Bilibid, una de las muchas operaciones comerciales que mantiene a los internos ocupados, a la vez que consiguen recursos para las pandillas de las que forman parte.
Créditos: Dennis M. Sabangan/epa/Corbis
Asesinatos en las calles de Nápoles
Expertos de la policía forense buscan pruebas cerca de los cuerpos sin vida de dos mafiosos tiroteados por la camorra en una calle de un suburbio de Nápoles el 29 de septiembre de 2004.
Estos homicidios se convirtieron en algo habitual al estallar la guerra entre clanes rivales de la Camorra por un negocio de la droga de varios millones de euros en el año 2004.
Créditos: AP Photo/Salvatore Laporta
Jefe de la camorra arrestado
Paolo Di Lauro, apodado “El pequeño Ciro”, es custodiado por los carabineros en Nápoles, Italia, el 16 de septiembre de 2005.
Di Lauro lideró una de las facciones de la Camorra que provocó decenas de asesinatos en los años 2004 y 2005. En el 2007 sus rivales (los ""Siccisionisti"") ganaron la batalla del negocio de la drogas.
Créditos: AP Photo/Salvatore Laporta
Ejecución en la calle
Esta imagen tomada por una cámara de seguridad muestra la muerte de un hombre de 53 años que fue tiroteado por un pistolero no identificado a las afueras de un bar de Nápoles, en mayo de 2009.
Estas ejecuciones públicas conceden a los asesinos la ventaja del factor sorpresa, aterrorizando a la población civil.
Créditos: AP Photo/Italian Police
Pistola con forma de teléfono móvil
Un oficial de policía italiano muestra una pistola con forma de teléfono móvil junto a otras armas y drogas encontradas en un bunker de la Camorra cerca de Nápoles, Italia, en noviembre de 2008.
Según los investigadores, la pistola con forma de teléfono móvil puede disparar hasta cuatro balas.
Créditos: AP Photo/Franco Castano
La pena de un padre
Muy afligido, Giovanni Durante llora junto a una foto de su hija Annalisa, declarada clínicamente muerta en un hospital de Nápoles un día después de recibir un disparo accidental de la Camorra en el año 2004.
La chica de 14 años recibió un disparo en la cabeza de Salvatore Giuliano, un joven jefe de la Camorra que perseguía a unos asesinos a sueldo. Giuliano fue sentenciado a 24 años de prisión, mientras que Giovanni dirige una organización que ayuda a los mafiosos a alejarse del crimen.
Créditos: AP Photo/Salvatore Laporta
Burquenos
Miembros de la pandilla Burquenos en el centro penitenciario Las Cruces de Nuevo México.
Fuentes de la policía y de los servicios de inteligencia tienen pruebas de que esta nueva pandilla está controlando la vida en prisión en los principales correccionales de Nuevo México.
Créditos: DCL
Batallando contra las pandillas de Alburquerque
Un oficial de policía cachea a un hombre que ha sido visto frecuentando un apartamento en el que las pandillas callejeras llevan a cabo actividades relacionadas con el mundo de las drogas.
Según informes recientes, hay más de 250 bandas activas en la zona de Alburquerque con más de 11.000 miembros.
Créditos: AP Photo/Russell Contreras
Contragolpe de la supremacía blanca
Un miembro de la pandilla de la supremacía blanca es fotografiado por los funcionarios de una prisión de Nuevo México. Las autoridades están creando una base de datos con las fotografías de los tatuajes de las diferentes pandillas para poder identificar mejor a sus miembros.
Se cree que las prisiones de Nuevo México están sufriendo un incremento de los miembros de la pandilla supremacía blanca, quienes se agrupan para buscar protección contra las pandillas hispanas.
Aunque estas pandillas racistas como la famosa Aryan Brotherhood habitualmente representan una minoría en prisión, son consideradas muy peligrosas porque sus miembros suelen ser asesinos que cumplen condenas de por vida.
Créditos: AP Photo/New Mexico Corrections Department
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