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La “Operación Jaque”*1 que ejecutó el ejército colombiano para liberar a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y a otros 14 rehenes resultó un plan perfecto inspirado en el famoso “Rescate de Entebbe”, llevado a cabo por Israel en Uganda en 1976.
En esta ocasión, la “Operación Jaque” se apoyó en el engaño, la infiltración y la confusión del enemigo, nada más y nada menos que las experimentadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, la guerrilla más antigua y poderosa de América Latina.
La clave de la exitosa operación militar radicó en la infiltración de las telecomunicaciones*2 de las FARC, al punto de hacer creer a los jefes guerrilleros, “César” y "Gafas"*3, que se encontraban a cargo de los secuestrados, que el alto mando había ordenado el traslado de los rehenes a otro lugar.
Agentes encubiertos que utilizaron el sistema de comunicación radial de este grupo le hicieron creer a los guerrilleros que las instrucciones provenían del Secretariado de la organización rebelde. Dicho de otra manera, los engañaron haciéndoles creer que una organización humanitaria era quien prestaba los helicópteros para conducir a los rehenes a una zona segura. Supuestamente, las órdenes habrían sido dadas por Alfonso Cano*4, máximo comandante de las FARC.
A través de la radio, efectivos del ejército colombiano ordenaron a “César” que los secuestrados fueran concentrados en un paraje del río Apaporis, entre los departamentos de Guaviare y Vaupés.
De acuerdo con la falsa orden del alto mando, en ese lugar serían recogidos por un helicóptero de una supuesta organización humanitaria, que los trasladaría ante el nuevo comandante de la guerrilla.
Un helicóptero de color blanco con agentes de las fuerzas especiales en su interior aterrizó en el lugar convenido. Allí habían sido bloqueadas las verdaderas telecomunicaciones del alto mando de las FARC, fluyendo únicamente las que emitía el ejército colombiano.
Una vez que el helicóptero se encontraba en tierra, los agentes colombianos indicaron a “César” y a “Gafas” que debían acompañarlos junto a los rehenes. Ambos guerrilleros se subieron confiados al aparato.
Una vez que el helicóptero emprendió el vuelo, cuatro agentes desarmaron en cuestión de segundos a “César” y a “Gafas”, vendándoles posteriormente los ojos y maniatándolos.
Una vez sometidos los dos guerrilleros, el mayor del ejército al mando de la operación manifestó: "Somos el Ejército Nacional. Están en libertad". El helicóptero voló hacia una base militar, desde donde trasladaron a los secuestrados a Bogotá. |
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