Close
Close
Información del usuario

No has entrado en el sistema

Discovery Channel
7 Días de Reflexión

El niño y los sabios

Uno de los escasos testimonios de la infancia de Jesús se sitúa en el Templo de Jerusalén. Allí, el pequeño sorprendió a los maestros de la ley con su inteligencia y la agudeza de sus preguntas.

La familia de José había acudido a Jerusalén para celebrar las fiestas de la Pascua, el Pesaj judío. De regreso a Nazaret, comprobaron que Jesús no se encontraba en la caravana. José y María regresaron angustiados a buscarlo, encontrándolo en el templo al cabo de tres días.

“¿Por qué me buscabais?, ¿No sabéis que yo debía estar en la casa de mi Padre?”, les preguntó serenamente el niño de 12 años, antes de que regresaran todos a Nazaret.

Aunque Jesús pasó su infancia durante el largo reinado de Augusto, ejerció su ministerio y fue crucificado –una práctica muy común en aquella época- durante el gobierno de su sucesor, el emperador Tiberio, quien llegó al trono en el año 14 d.C.

¿Por qué se sabe tan poco de la infancia de un hombre que posteriormente cambiaría el curso de la historia occidental? En gran medida, se debió a que el gran interés por su vida se desarrolló luego de su muerte.

“Yo tengo la impresión de que se reconstituyen los hechos  a partir de lo que fue más significativo, su ministerio”, comenta el sacerdote Costadoat. “Pensemos un poco, ¿qué se sabe de la infancia de los libertadores de América? Casi nada, sin duda alguna”.

La falta de evidencia científica o histórica sobre muchos aspectos de su vida no importa demasiado a los dos mil millones de cristianos del mundo (un tercio de la humanidad), que fervientemente creen que Jesús era el Mesías, el enviado de Dios para salvar a los hombres, un ser concebido divinamente en el vientre de una virgen.

Día 7 >>

Imágenes copyright © DCL