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Los Milagros
“La tradición católica indica que un milagro es un ‘signo religioso’. No es necesariamente un hecho espectacular. De hecho, uno de los pilares básicos del Cristianismo se inspira en un milagro: Jesucristo resucitó. Como dijo San Pablo: si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe”, indica Wörner, quien ha formado parte de varias comisiones de científicos y expertos, nombrados por la Iglesia para investigar testimonios de apariciones de la Virgen.
Para la Iglesia Católica un milagro es un hecho inexplicable por la ciencia, que tiene necesariamente un contexto religioso. Además, “existen multitud de pequeños milagros del día a día que también tienen sentido religioso. En el lenguaje católico esto último se denomina el actuar de la Providencia”, comenta Wörner.
La Iglesia dice ser muy cautelosa a la hora de aceptar este tipo de fenómenos, exigiendo pruebas muy rigurosas que incluso causan malestar entre los feligreses.
Para ello, la Junta Médica de la Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano se convierte en un eslabón fundamental. Esta junta está integrada por cinco médicos. “A estos peritos, profesores universitarios en la facultad de Medicina, se les pide que ejecuten un acto de humildad. Tienen que declarar lo siguiente: ‘esta curación no la podemos explicar con nuestra ciencia’. Dicho de otra manera, deben declarar su incapacidad para dar una explicación”, mantiene José Luís Gutiérrez, relator de la Congregación.
En febrero de 2008, el Vaticano también pidió a los obispos de todo el mundo que no se dejaran impresionar por la devoción popular. Se trata de analizar este tipo de anuncios con mucha paciencia y severidad, con el fin de descartar supuestos milagros que puedan deberse a una confusión, sugestión o montaje.
“La Iglesia nunca afirma positivamente que las ‘apariciones’ son reales. En algunos casos famosos, como el de Lourdes o Fátima, tan sólo indica que está permitido participar de esta devoción. Uno puede ser perfectamente católico sin creer en las apariciones”, aclara Wörner.
El escepticismo de la Iglesia a la hora de aceptar un milagro se debe a dos razones fundamentales: su experiencia milenaria y la detección de fraudes en más de una ocasión.
Hace algunos años, un adolescente que afirmaba ver a la Virgen movilizó a miles de creyentes hasta un cerro de Villa Alemana, en la región central de Chile. El hecho de que un sacerdote acompañara al muchacho, le concedía mayor credibilidad a las apariciones.
El obispado investigó el caso, prohibiendo a los fieles continuar con las peregrinaciones mensuales. Aún hoy en día, la prensa sospecha de la realización de un montaje, una maniobra para distraer la atención pública, en un momento de gran tensión política caracterizado por la dictadura militar chilena.
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