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| A la roca fundida cuando todavía está bajo tierra, se la llama magma. Una vez que el magma llega a la superficie para hacer erupción y fluir por las laderas del volcán, adquiere el nombre de lava. |
En las profundidades de la tierra, entre el núcleo central de hierro fundido y la fina costra de la superficie, hay un cuerpo de roca sólida llamado manto rocoso, que permanece aún caliente desde la formación de nuestro planeta hace aproximadamente 4.6 billones de años. Debido a que las rocas son buenos aislantes, el calor se ha ido disipando lentamente.
Cuando la roca del manto se funde se convierte en magma, trasladándose a la superficie a través de la costra exterior de la tierra y liberando los gases encerrados. En el momento en que la presión es demasiada, el volcán hace erupción. La presión se reconstruye si el suministro de magma proveniente desde el manto rocoso hacia el volcán es alto. En forma alternada, la presión puede incrementarse en el interior de la cámara de magma dentro del volcán. El aumento de la presión se produce cuando el magma de la cámara comienza a entibiarse y los gases que suelta se expanden. Una vez que la presión se eleva demasiado, las rocas que componen el volcán se quiebran y el magma escapa hacia la superficie para hacer erupción. En algunos volcanes el suministro proveniente del interior de la tierra es relativamente constante, haciendo que las erupciones sean frecuentes; en otros, las erupciones son poco habituales ya que el magma se eleva en forma de burbujas cada 100 o quizás cada 1.000 años.
A la roca fundida cuando todavía está bajo tierra, se la llama magma. Una vez que el magma llega a la superficie para hacer erupción y fluir por las laderas del volcán, adquiere el nombre de lava. Usualmente cuanto más caliente está la lava es más líquida y fluye a mayor velocidad. Las lavas de Hawai tienden a ser las más calientes de su tipo, alcanzando al momento de hacer erupción una temperatura cercana a los 1.175º C (2.140º F).
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