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John Young “Jackie” Stewart nació en Escocia el 11 de junio de 1939, y como buen hijo de un mecánico, desarrolló una rápida pasión por los autos y la velocidad. A los 24 años, el jóven equipo Tyrrell lo probó en la categoría British Formula Three y Stewart ganó siete carreras seguidas. En 1968, Tyrrell comenzó a competir en F1 con Stewart al volante. En las seis temporadas que defendió esa escudería, Stewart salió campeón del mundo en 1969, 1971 y 1973, y dio pelea en todas las demás. Se retiró en ese mismo 1973, a los 34, con 27 carreras ganadas.
Su experiencia límite no tiene que ver con la fecha del retiro. En 1966, durante el Grand Prix belga en el circuito “Spa”, conocido por su grado de dificultad, Stewart quedó atrapado en su vehículo, con nafta derramándose por todos lados, mientras el auto no podia salir de un pozo que acababa de anegarse por una violenta lluvia. No había personal sanitario ni de seguridad. Pero la providencial ayuda de otros dos conductores que también habían quedado en el camino le permitió contar el cuento.
Lo sacaron del auto y lo metieron en una ambulancia vieja. Quienes conducían no conocían el camino y se perdieron rumbo al hospital. Por suerte, sólo se había roto la clavícula. “Era ridículo”, dijo Stewart tiempo después, “un deporte en relación tan directa con posibles lesiones graves, o con la misma muerte, no tenía la infrastructura necesaria como para tratar problemas habituales, ni para prevenirlos. Así que decidí hacer algo”.
A Stewart no le importó que lo criticaran diciendo que le estaba quitando “el romanticismo al deporte”. Para él, y para los muchos deportistas que vinieron después, lo importante era lograr pequeñas cosas como cascos cubriendo toda la cara de los conductores, cinturones de seguridad, unidades de emergencia que empezaron a estar presentes en todas las carreras, barreras de seguridad, especial atención a la ubicación de los espectadores… y montones de pequeños detalles que no fueron tan pequeños. Desde 2001 en Inglaterra lo llaman Sir Jackie Stewart.
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