Danny Cheresnick – Tripulante del SCOUT, meteorólogo
El 15 de junio de 1988 me encontraba en un campamento de verano en Denver cuando toda la zona quedó desolada por el impacto del tornado más grande de la historia del lugar. Antes de que terminara el día, tuve mi primer contacto cercano con un tornado y con piedras de granizo del tamaño de una pelota de golf. A partir de entonces me fascinaron los climas extremos. En 1998 dejé mi Colorado natal y me mudé a Norman para estudiar meteorología en la Universidad de Oklahoma. La mayor parte de mi investigación durante mis dos maestrías se concentró en la detección, por medio de radares, tanto de tornados como de granizadas masivas en las Grandes Planicies. Regresé posteriormente a Colorado y colaboré con Josh Wurman en el Centro de Investigación de Climas Severos. Luego comencé a trabajar día y noche con Justin y Herb para conseguir que los vehículos DOW, SCOUT y PROBE estuvieran listos a tiempo para la temporada de caza 2008. Este será mi onceavo año cazando tormentas y el tercero como parte del programa DOW (el cual también incluye la interceptación de algunos huracanes). He presenciado docenas de tornados durante la última década, mientras pasaba incontables horas y kilómetros en el camino. Además de mi pasión por el clima, soy un gran fanático de los deportes, en especial de los equipos de Denver y de los Sooners. Juego mucho al póquer y disfruto particularmente cuando Reed (del equipo TVN) participa del juego, ya que siempre significa dinero seguro para mí.
Aaron Rupert – Conductor del SCOUT
Como cualquier niño que creció cerca de Silver Spring, en Maryland, toda clase de instrumento relacionado con el clima, como por ejemplo un medidor de lluvias, un termómetro o un anemómetro, siempre estaban entre los primeros lugares de mi lista de Navidad. Y yo era de los que hacía buen uso de esos “juguetes” en mi patio trasero, cada vez que soplaba viento del noroeste o había tormentas tropicales (fenómenos climatológicos típicos en la costa este). Con todo lo que me interesaban estas cosas, sabía que en algún momento partiría rumbo al oeste, hacia las Grandes Planicies, para observar las súper-tormentas y los tornados que hasta ese momento sólo había podido ver en la televisión o en los libros. Tan seguro estaba de ello que después de graduarme de la escuela secundaria en 1998, partí para realizar estudios de meteorología en la Universidad de Oklahoma. Desde que me mudé al medio-oeste, pasé cada segundo que tenía libre viajando por las planicies con mis propios ojos (¡y todos los demás sensores!) siempre enfocados en el poder y en la belleza de nuestra dinámica atmósfera. Sencillamente soy un cazador de tormentas y mi pasión es lo suficientemente fuerte como para conducirme hacia aventuras muy lejos de mi hogar en Norman, Oklahoma. He cazado tormentas en todo tipo de lugares, desde Río Grande hasta Montana y he observado súper-tormentas y tornados de gran variedad. La caza de tormentas implica incontables horas conduciendo y toneladas de frustración cuando un informe no tiene el éxito esperado, pero ¡créanme!, esos cinco minutos, cuando estás justo al lado de un tornado, hacen que valga completamente la pena correr el riesgo.